Torrijas con leche condensada
¿Variantes de las torrijas? Cientos de miles. No hay más que echar un ojo a este blog (aunque en ese tema soy bastante tradicionalista: me gustan las torrijas de toda la vida) y a las redes. Como muestra, un botón: las torrijas con leche condensada es una de las versiones menos versionadas de las torrijas de leche que a mí me gustan.
Antes de seguir, os dejo por aquí un pequeño resumen torrijil de todos estos años de blog:
- las clásicas,
- rellenas de cacao,
- torrijas de Bailleys,
- al vapor para manchar menos,
- enrolladas y un poco diferentes,
Os diré que a mí me gusta hacer torrijas con el pan tipo brioche de miga suave y aterciopelada que, si te descuidas, puedes comerte “al natural”, pero cuya miga tiene una capacidad casi infinita de absorber la leche aromatizada con naranja y azúcar y que nos devuelve una torrija húmeda y jugosa, tentadora y esponjosa.

Torrijas de leche condensada
Pero parece, y está bastante aceptado, que las torrijas nacieron con una doble finalidad: por una parte, dar salida al pan que se quedaba duro. En épocas de escasez, no se derrochaba ningún alimento, de modo que el pan duro remojado en leche y frito era un alimento contundente y energético que permitía comer rico y no desperdiciar.
Por otro lado, durante la cuaresma, cuando (por motivos religiosos) no se permitía el consumo de carne, pero sí de huevos y leche, las torrijas parece que cumplían esa finalidad de mantener el estómago lleno.
En cualquier caso, este dulce clásico de la cuaresma y de la semana santa ha pasado a formar parte, por derecho propio, de los recetarios familiares y de nuestra gastronomía e incluso los que nos declaramos ateos practicantes esperamos con ansia la llegada de la semana santa, no sólo por las vacaciones de primavera que nos regala, sino para poder disfrutar de unas buenas torrijas en familia.
Ingredientes
Ya he anunciado en el título que las torrijas de hoy, pese a ser las clásicas, están ligeramente versionadas al llevar leche condensada entre su ingredientes. ¿Qué nos aporta esta modificación?
En primer lugar, nos evita añadir azúcar a la receta, pues la leche condensada ya es lo suficientemente dulce. Además, la leche condensada aporta una suavidad especial y un dulzor diferente, lo cual se traduce en matices diferente a los habituales.
- pan para torrijas cortado en rebanadas gruesas,
(la cantidad dependerá de cuántas torrijas quieras hacer: adáptalo a tus necesidades porque no es obligatorio hacer una bandeja de 20 torrijas si te vas a comer 3 o 4…) - 1 latita pequeña de leche condensada (para unas 10 torrijas),
- el doble de agua, tomando como medida la lata de la leche condensada,
- 1 huevo,
- aceite para freír,
- canela,
- para el almíbar (opcional): 3 cucharadas de azúcar, 2 cucharadas de miel, 1/2 vaso de agua.
Elaboración
- Procura que el pan no sea reciente. Es mejor que sea de un par de días para que la miga esté asentada y tenga más capacidad de absorber los líquidos.
- Mezcla la leche condensada con el agua para hacerla más líquida. Puedes aromatizarla con un poco de ralladura o el zumo de media naranja.
- Coloca las rebanadas de pan en una fuente amplia, por ejemplo, una bandeja de horno. Riega con la mezcla de agua y leche condensada y dales varias vueltas para asegurarte de que todas las rebanadas queden empapadas de leche y la absorban bien.
Llegados a este punto, tienes varias opciones: si estás segurísima de que todo el pan está bien remojado en leche, procede a freír las torrijas según las indicaciones del punto 4.
La segunda opción y mi favorita para un toque mágico y un extra de jugosidad a las torrijas con leche condensada, es dejarlas en remojo durante toda la noche. Si es necesario, añade más leche (o leche condensada rebajada con agua) para que en el fondo de la fuente quede como un dedo de altura de líquido y deja que el pan lo vaya chupando poco a poco.
- Bate un huevo y prepara la sartén con aceite para freír.
- Cuando el aceite esté caliente, ve pasando las rebanadas de pan remojadas en leche por el huevo y fríelas por las dos partes hasta que estén doradas.
- Ve dejándolas sobre una rejilla (no sobre un papel de cocina porque pueden quedarse pegadas).
- Cuando tengas todas las torrijas fritas, espolvoréalas con canela o con una mezcla de azúcar y canela.
- El almíbar es opcional. Yo suelo prepararlo, pero lo dejo aparte para que cada uno se sirva si le apetece y la cantidad que quiera.
Pon un cazo con el azúcar a calentar hasta que empiece a fundirse para hacerse caramelo. En este momento añade la miel, baja la temperatura del fuego para que no se queme y remueve con una cuchara de silicona y añade el agua.
Sube la temperatura y deja que el agua comience a hervir; mantenlo así hasta que el almíbar tenga la consistencia deseada.
Ya sólo nos queda servir las torrijas de leche condensada. ¿Qué os parece acompañarlas de unas fresitas?

¡Felices dulces de semana santa!



